#7. Cuervo
Creatober — Komorebi-blu
Hola, regreso nuevamente, decidida a terminar el reto del Creatober de Komorebiblu aunque ya haya terminado Octubre porque dije que no me iba a detener y eso haré (?)
Hay cuervos, y hay cuervos.
Cuervos que vigilan, cuidan y acompañan, cuervos que acechan en las sombras, despedazan y devoran sin piedad.
Y nunca puedes saber la diferencia.
Muchas veces les habían dicho que no se acercasen a los límites del bosque o las criaturas que allí habitaban podían arrastrarlos entre sus fauces hacia las profundidades donde nadie podría oír sus gritos de auxilio. Eso era lo que repetían sus padres sin cansancio, pero los niños hacían caso omiso a sus consejos, después de todo, ¿qué podría pasarles? ¡Esas cosas eran cuentos de ancianos para asustar a los niños!
La bola tejida entrelazada con cristales y cuentas proyectaba la luz al pasar entre las manos de los niños que canturreaban en el prado junto al bosque, ajenos a sus alrededores.
Cuervo, cuervo, plumas blancas
robas fuego de la aldea
te quemaremos en la hoguera
y así tendrás tus plumas negras
Cuervo, cuervo, plumas negras
dime tú qué es lo que llevas
llevas sombras, llevas brea
llevas ojos de mi tierra
Cuervo, cuervo, plumas rojas...
La pelota resbaló de sus manos y rodó colina abajo hacia la entrada del bosque, casi a punto de perderse entre las sombras que proyectaba su follaje, de no ser por la bota que le detuvo.
—¡Muchas gracias señor! —gritaron los niños mientras corrían a tropezones por la ladera.
—Niños, ¿no les han dicho que no jueguen tan cerca del bosque? —el señor se ajustó su monóculo de cristal negro, ocultando su ojo ante la mirada de los niños, volviendo a colocarse su sombrero después de recoger la pelota y dejándola en las manos de la pequeña criatura.
—Sí, ¡pero son patrañas! —la niña se empinó en la punta de sus pies— Allí no pasa nada, sólo son historias.
—¿Oh? ¿Historias? —el señor se agachó como si estuviera a punto de ser partícipe de un secreto.
—Dicen que hay monstruos y plantas venenosas que comen gente y maldiciones y… —esta vez fue el turno de su hermano con su habla atropellada por el entusiasmo.
—¿Y quién les ha dicho eso?
—¡Tía cuentera! —la niña se arrimó hacia las piernas de la recién llegada, que la recibió con un suspiro cansado.
—Mila, cuentista suena mejor… —le palmeó la cabeza con cariño y acercó a ambos niños en ademán protector, aguzando la mirada con sus ojos entrecerrados y mirando sobre la cabeza del hombre frente a ella— Creo que es hora de irnos, a esta hora salen los cuervos come ojos…
Antes de marcharse le lanzó una mirada sospechosa al hombre y se llevó a los niños, guiándolos con sus brazos mientras parecía irlos regañando por el camino, dejando al joven hombre jugueteando con un cuervo posado en su mano.
—¿Han visto cómo los ha mirado? Qué joven más descortés… pero hace mucho tiempo que nadie podía verlos de esa manera… Vamos, ten más cuidado…
Reprendió a uno de los cuervos que se había puesto a jugar con su monóculo, picoteándolo hasta finalmente quitárselo, dejando a la vista su cuenca vacía de la cual brotaba una espesa y oscura brea.




Y aquí una amante de los cuervos que se pregunta porqué todos les dan mala imagen JAJAJA Pero me ha encantado esa interacción entre los niños y el señor.
Suena a algo de G. del Toro 👏🏻👏🏻
Oscuro pero misterioso